Ema Yazurlo. Yirando sobre el mundo

Musika y Amor es su último trabajo. Huaynos, reggae, hip hop, funk, rap, electro swing y canciones populares sudamericanas forman parte de esta suerte de etno folk y sonidos urbanos. Antes de la gira por Europa que hará durante los meses de julio y agosto, el músico que alguna vez versionó “Los ejes de mi carreta” (Atahualpa Yupanqui) en electro dub, se siente muy feliz con este nuevo proyecto en el que participan varios amigos.

-¿Cuál es la propuesta de Músika y Amor?
«Músicas del mundo» «liberación del ser» «búsqueda del verdadero yo»
Por decirte algunas cosas, me gusta el número tres.

-El disco se grabó entre Buenos Aires Y Traslasierra (Córdoba). ¿Cómo viviste ese momento, luego del alejamiento de La Zurda?
-Muy bien, parte de un proceso de cambio pero siempre con el mismo concepto de aunar las músicas y purificando emociones por medio de la canción. Las Sierras se prestan mucho para eso, y los amigos también.

-¿Qué elementos tenés en cuenta a la hora de filtrar temas para un nuevo disco?
-Mucho no, que muevan algo dentro mío. Básicamente, y después alguna cosa externa sin importancia, ropaje…

-¿Cómo  definís  esta  nueva etapa  de tu vida: “Ema Yazurlo & Quilombo Sonoro”?
-Muy feliz trabajando mucho en este nuevo proyecto que sale de manera independiente, tocando con amigos, viajando y pasándola bien. Los nuevos aires traen nuevas sensaciones, hay que disfrutarlas y seguir aprendiendo.

-Cuando decidís parar  con La Zurda ya tenías en mente este proyecto, o  fue surgiendo sobre la marcha?
-Se fue dando todo sobre la marcha, el desgaste de la banda hizo que no continuemos, y el oxígeno y los bellos paisajes de la sierra me renuevan para grabar estas canciones y ahora  tocarlas.

-¿Qué significado tiene la música popular latinoamericana en tu vida?
Siento que la música latinoamericana en general son mis cimientos. El charango, ronroco, el cuatro, la percusión. Están casi todas las canciones que grabé. Y los ritmos andinos, afroamericanos o rioplatenses son atmósferas en las que me encuentro y son las raíces que nos entrelazan con otras culturas.

-Recorriste casi toda Sudamérica y gran parte de Europa. ¿Qué te dejaron de positivo  las giras? ¿Y qué de negativo, si hay algo de eso?
Siempre positivo, viajar con la música como medio de transporte, y lo digo en el doble sentido, siempre fue un aprendizaje maravilloso.

-Tus trabajos  se caracterizan por la diversidad de sonidos  como el del roncoco, charango, cazú,  révolo, etc. Instrumentos que tal vez no son, habitualmente, los más incorporados por la mayoría de los músicos. ¿Cómo nace ésta simpatía?
-Siempre me gustó lo rústico, golpear una caja de madera con la mano (como nace el cajón peruano) o una chapa con un palo. Tocar una guitarra con una cuerda, siempre me pareció más interesante que con seis. Me gusta el ritual, el quilombo.

-Se viene un material audiovisual ¿Qué podes adelantar?
Si, estamos grabando algunas cosas, así que posiblemente haya algo visual para ver, siempre «yirando sobre el mundo».

 El disco se puede conseguir en disquerías  Mercurio (Av. Santa Fe 2729 loc. 42) April (Suipacha 474 loc. 20) Smile (Guemes 34 loc. 15  R. Mejía) Opus en Haedo entre otras. A fin de año se estará presentando el disco, en Buenos Aires.

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