“Todo el mundo sabe que somos unos enfermitos incurables”

Un día de febrero del año 2010 en Villa San José, Canelones (Uruguay) un grupo de personas (amigos entre ellos) decide juntarse para convertir en canciones ocurrencias e historias vividas. Así es como Hoski (guitarra y voz), Agustín (guitarra y coros), Renzo (bajo y coros) y Pablo (batería y coros) formaron “La Nelson Olviera” una banda que se define con una actitud punk y se divierte haciendo lo que le gusta: subir al escenario con una guitarra descalibrada, decir tonterías y sentirse libre y feliz de poder hacerlo. Están presentando “De Terodáctilos y Flores” su primer disco, además se encuentra terminando “Canciones de la droga” segundo material de estudio que saldrá en marzo del 2015.

“No escribimos canciones. Las canciones de la banda salen de improvisaciones mías cuando nos juntamos con amigos o cuando estamos de vacaciones. Parto de chistes e historias comunes, y siempre interviene el grupo de amigos que nos rodea. Al principio teníamos grabaciones de algunas impros y con eso empezamos a trabajar (seleccionando, arreglando, pasando a formato banda). Después nos dimos cuenta de que esa era la manera de componer” explica el cantante Hoski

-¿Cómo nace la banda?

-H: Tres de los miembros fundadores (Aio, Agustín y yo -Hoski) somos de la Villa San José en Canelones (Uruguay) y veníamos jodiendo con tener una banda desde los 10 años. Luego conocimos a Seba y armamos “La Nelson Olveira”. Pensábamos hacer cosas serias pero no nos salían. Un día a Seba se le ocurrió la idea de que teníamos que tocar las canciones que improvisábamos mamados en la calle o en los cumpleaños. Nos fuimos al Cabo, nos drogamos hasta las tetas y cuando volvimos empezamos a ensayar. Estamos hablando del año 2010. Ya éramos bastante boluditos, pero bueno, mejor tarde que nunca y todo eso.

-¿Cuáles son sus influencias?

-H: La palabra influencia es muy vaga porque designa algo así como una fuerza esotérica que domina al artista, que lo determina. En cualquier caso sería difícil decir todo lo que te influencia. Te puedo decir que escuchamos de todo. Y que lo de hacer humor surgió espontáneamente, porque es parte de lo que somos y porque casi que somos incapaces de comunicarnos de otro modo entre nosotros. También te podemos decir que lo que hacemos pertenece a cierta línea musical de relativa antigüedad en Uruguay, músicos que conocíamos u otros que fuimos conociendo luego: Leo Maslíah, Los Tontos, El Cuarteto de Nos (hasta el Raro), Antolín, Exilio Psíquico, los Supersónicos, etc. Es bien una forma uruguaya si se quiere de hacer humor.

¿Qué cambios destacan de los últimos años, como artistas?

-H: Primero que tuvimos dos cambios de integración. Al principio éramos Seba (bajo y coros), Agustín (guitarra), Aio (batería) y Hoski (guitarra y voz). Actualmente Renzo toca el bajo y Pablo la batería. Los dos también son amigos. Luego, que al principio nos movíamos en un circuito under de punk. Ese circuito murió. Algunas bandas sobreviven pero en otros lugares. Nos pasó de hacernos amigos de bandas de otros géneros, e ir acercándonos a eso que llaman el Indie, que es algo que se define más por una postura o manera de moverse que por el sonido. En 2013 armamos un sello colectivo que se llama Estampita Records; esto significó y significa una gran experiencia de aprendizaje en todo sentido. Te das cuenta de que la estética no solo son tus canciones: es dónde tocás, cómo pensás el espectáculo, es el afiche, es como movés tus discos, es cómo te organizás con otra gente, etc. Digamos que crecimos en ese sentido. La identidad como banda es la misma (todo el mundo sabe que somos unos enfermitos incurables), pero como artistas un poco cambió la cabeza.

-¿Cómo recuerdan las primeras presentaciones de la banda?

-H: Todos mamados, desafinados, con guitarras descalibradas (de hecho Agustín tocaba con una electroacústica con distorsión), haciendo cualquier tipo de cagada. La gracia de los toques era que puteábamos y yo me quedaba en bolas. Digo, no es que haya cambiado mucho, pero ta, ahora tratamos de afinar y los temas tienen arreglos de viola, bajo, de coros. El ambiente donde arrancamos a tocar era muy decadente y muchas de las bandas con las que compartíamos escenario eran aún más decadentes que el ambiente y nosotros mismos. De última no pretendíamos ser unos tipos serios.

[embedyt]http://www.youtube.com/watch?v=gbhi4n9Z21I&width=400&height=260[/embedyt]

¿Cómo definen el estilo de música que hacen?

-H: El sonido es medio punk, sobre todo en el primer disco. Ahora no sabríamos decir. La actitud también es punk, pero no al estilo La Polla o los Ramones, sino a lo Siniestro Total digamos. Es un poco reírse de las cosas. Pero no reírse con “humor sano” que es ese invento político-mediático pedorro que intenta decirnos dentro de qué márgenes nos podemos reír. Nos reímos, a veces por bardear, la mayoría de las veces porque nos cuelgan las ideas y las historias que se nos ocurren o que vivimos. Por último, en nuestras canciones hay varios ritmos, en general parodiados o funcionales a lo que se quiere decir. No es fusión o rock mestizo, es otra cosa. Como lo que hacía acá el Cuarteto de Nos antes de que se pusieran bobos (a partir del Bipolar).

¿Qué significado tienen las canciones en la vida de La Nelson Olveira ?

-H: Hacer canciones es una constantes que excede a la banda. Nos juntamos y hacemos canciones todo el tiempo; nos mamamos, vamos a algún lado, llevamos una guitarra y empezamos a decir bobadas y nos reímos y somos felices. Somos una banda que trabaja en base al formato canción. Aún así suelen ser medias deformes, sin estribillo, de estructura poco convencional, más que nada por la forma en que las creamos.

-¿Cuál piensan que es el compromiso social desde una banda de rock? ¿Qué mirada tienen sobre este tema?

-H: No sabría darte una opinión común al grupo. Es un tema muy complejo, es eso de la relación entre belleza y moral o belleza y política; a qué se debe el arte. Más allá de las discusiones interminables, yo creo que siempre hacemos valoraciones estéticas y morales (juntas) del arte; si las canciones de Dylan fueran pronazismo no se si me gustarían igual; si las canciones de Dylan fueran como los textos de Galeano o los de Paulo Cohelo en cuanto a su calidad, probablemente tampoco me gustarían. Qué debe pesar más, si lo artístico o lo moral, eso es para discutir para siempre. Si bien es genuino el compromiso social de una banda, también hay mucha banda comprometida que cae en los lugares comunes, que repite modelos y cree que como están comprometidos están justificados. Eso me aburre enormemente. También me aburre el moralismo sin argumentos. Con la Nelson nos hemos burlado un poco de eso. Hay gente que viene y te dice de qué te podés reír y de qué no. Y no es que vos no tengas límite, pero hay que tener cuidado porque si en el nombre de un ideal nos ponemos dogmáticos, no sirve de nada por lo que peleás. Nuestro compromiso es con cagarnos de la risa. Y eso es un fin en sí mismo.

-¿Qué mensaje transmite la banda a través de las canciones?

-H: Jajaja que la juventud está en las drogas, se aborta, es homosexual, se hace tatuajes y va a ver a Peñarol y que mejor se hubieran quedado los milicos esto no da para más.

¿Qué elementos tienen en cuenta a la hora de filtrar temas para un nuevo disco?

-H: Estamos armando un disco homenaje a la Generación Morón (Los Osos Greezly, los Calamaros, Carlos Garloncha, Gerald Gramson, Los Genitales, Boby Taylor, etc.). Seleccionamos un montón de canciones de estas bandas prácticamente desconocidas. Para ello hemos contado con la ayuda del Dr. Francisco Hertten y de los Lusers. El disco se va a llamar “Canciones de la droga”, es producido por Raúl Garrido y sale en marzo de 2015. La selección de las versiones va de acuerdo a la temática del disco.

¿Las repercusiones de “De Terodáctilos y Flores”, cómo han sido hasta el momento?

-H: Dentro del under se movió relativamente bien. Fue un disco independiente, de pequeña tirada y de difusión más bien digital. Para Uruguay tiene un número alto de descargas (más de 1500). Más allá de ese ambiente, no pasó nada con el disco. Es difícil cuando no se tiene una estructura comercial, ni publicidad. Cuando éramos más chicos éramos más ingenuos capaz y pensábamos que por grabar un disco medio profesionalmente ibas a acceder a cosas. O te adaptás a la estructura decadente del mercado uruguayo (lo que no asegura nada tampco) o hacés lo que te gusta y te bancás las consecuencias. ¡A bancar!

-¿Cómo definirían éste material?

-H: Un montón de canciones escatológicas y deformes. El otro día me dijo uno en un bar que la gente del punk piensa que nos creemos mejores que los demás. Bueno, ta son un montón de canciones superiores y elevadas. Después de este disco debimos haber escrito el Corán.

-¿Consideran que es un objetivo logrado después de tanto esfuerzo?

-H: No sé si había un objetivo. Pero mirado un año y pico después de la edición, el disco no nos gusta cómo suena, no tanto por el trabajo de Pablo Soñora, el ingeniero de Montevideo Records que lo grabó, sino por lo vergas que éramos ejecutando. No teníamos experiencia ni idea y grabamos un disco a la manera casi profesional derrochando horas, plata y recursos. Le falta mucho al disco. También lo de hacerlo profesional fue al pedo, porque un disco así no tiene proyección en el under. Ahora estamos grabando en un estudio armado por nosotros y amigos en una casa; es mucho más rentable y la calidad no varía tanto. ¿Estudios? Si tenés quien te los pague.
Las canciones para mí es tan bien, aunque las tocamos durante tanto tiempo (desde 2010 a 2013) que muchas nos aburrieron. Quizá hay que darles un tiempo y ya volverán al repertorio.

-Acumulan varios años de trayectoria, ¿qué balance hacen del camino recorrido hasta el momento?

-H: El under: te divertís, te entretenés organizando cosas, te quemás por las desorganizaciones y ves cómo hacés para coordinarse entre otros con las otras actividades que hace cada uno. Lo bueno es que conservás la amistad, vas conociendo otra gente y siempre estás con ganas de inventar cosas nuevas.

-¿Qué otros momentos marcaron a la banda?

-H: Bueno, al principio, empezar a tocar. Luego, en 2010 la entrada a la banda de Renzo, y en 2012 de Pablo. En el verano de 2011 estuvimos de vacaciones con los Lusers, y ahí empezó una amistad muy fuerte. La grabación del disco tuvo sus momentos también, sobre todo por la participación en el mismo de Tabaré Rivero, quien muy gentilmente cantó “Los hijos del Imperio”. En 2013 empezamos a tocar con bandas del indie y nos fuimos acercando a esa movida, hasta participar de la creación del sello Estampita (www.estampitarecords.com) con el que grabamos el compilado “Cosas de la Civilización” (2013). Finalmente, desde hace un par de meses estamos grabando nuestro segundo disco y la experiencia de autogestión y de armar solidariamente un estudio en la casa de un amigo es increíble.

[embedyt]https://www.youtube.com/watch?v=jGCehRvHN6M[/embedyt]

-¿Cómo son los shows en vivo? ¿Cuál es la respuesta del público ante la propuesta?

-H: Para el que no conoce un poco fuertes. Para algunos somos unos mongólicos que dicen malas palabras y se desbolan. A nuestro favor solo tengo para decir que me siento libre y feliz. Nuestro público espera un poco eso, es medio dionísiaco. También hablamos un poco de actualidad en los toques. Es todo muy teatral. Y eso que no tenemos plata ni maquilladores y gente encargada de la escenografía (si alguien de Uruguay lee y se copa…). Otra cosa: somos gente de bien y lo digo en serio.

Así somos actualmente:
[embedyt]http://www.youtube.com/watch?v=m4TSr5i1yg4[/embedyt]

¿Qué reflexión creen que debe hacer el espectador ante el mensaje que deja la banda?

-H: Si es mujer y está buena: que el cantante está como para cogérselo. Los demás no me importan. Hacemos música para ganar minitas.

¿Qué planes tienen para el futuro?

-H: Terminar “Canciones de la droga” para marzo de 2015 y sacarlo en Abril. Eso y armar una gira de presentación. También pensamos grabar un nuevo compilado con el sello Estampita Records, así como participar de la organización de algunos ciclos del colectivo.

¿Visitarán Argentina?

-H: Es algo que nos debemos. Quizá el año que viene para presentar el disco. Querríamos ir con nuestros amigos los Mostachos. Allá en Buenos Aires tenemos algunos amigos, por ejemplo Los Riel, con quienes tocamos acá en Uruguay (y yo en Buenos Aires). Si alguien quiere convertirnos en los nuevos Jaime Roos que nos invite, comemos poquito y con vino suelto nos mantienen tranqui.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *