Los Espejos despidieron el año en Boris Club

La luz es tenue. Tic tac tic tac tic tac. El reloj suena y vuelve a sonar. Mientras, una serie de imágenes del mítico héroe mexicano Valentín de la Sierra se proyectan en la pantalla. Seis pibes con mucha onda, algunos vestidos con camisa informal y corbata, aparecen en el escenario. Un, dos, tres, va. Es noche de tertulia, llegaron Los Espejos.

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Bien al estilo café concert, rodeado de amigos e invitados especiales, la banda que combina rock y literatura, cerró el 2015 con un show en Boris Club, Palermo (Gorriti 5568). Allí compartieron canciones de su primer trabajo “Vida muerte y demás” y anticiparon su próximo LP “Escenas del capítulo anterior”.

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“Cada vez tocamos menos canciones y hablamos más”, dice riéndose Julián Nugnes, voz y piano del grupo, luego de “La libertad”, tema con el que arranca la velada. Es que la poesía, el rock and roll y las performances conforman el ADN de esta banda que a cada show le imprime un sello propio. La música continúa. Encabezada por el piano, llega el turno de “La Verito”. Luego, el sonido se vuelve más chispeante, las letras también, historias de poetas malditos, bon vivants y una profunda psicodelia. Es el turno de “La sociedad secreta de super villanos” y “Re dado vuelta en la granja”.

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Con “Elixir (o arte vedado para los nuevos pobres)” comienzan los relatos ficcionales del nuevo LP. Para “Las reglas de la seducción” sube al escenario Agustín Della Croce, de Marcianos, dúo que abrió el show de la banda de Sarandí. Después suenan “Pechos de indias”, “El próximo beso”, canción en homenaje al gran Elvis Presley y al adiós, y “Celibataire”, todos temas del próximo disco. Durante la noche reinan la espontaneidad, los chistes y la improvisación. Se nota que estos muchachos la pasan bien ahí arriba.

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“Otra cerveza compañero, que hay cosas que sobrio no puedo cantar”, arranca “Vida muerte y demás”, primer corte del disco homónimo. Y el tic tac tic tac tic tac le pone swing al bulín. Al vaso le queda poco, las últimas canciones se hacen presentes: “Pequeña dionisíaca para piano del burgués atómico”, “Crisis en tierras infinitas” y “La noche”. Y así llega el final de una verdadera francachela nocturna: amigos, comida, bebida y diversión en un solo lugar. Ahora, ¿qué pasaría si los espejos hablaran? No confíes en los espejos.

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